Decidí abandonar la comodidad de Blogger para aventurarme en las aguas de Wordpress sobre un host pago. Elegí GoDaddy, que es mi proveedor de confianza y ofrece precios muy convenientes.
Registré el dominio gnustix.com que, en el momento en que escribo ésto, apunta a un Joomla pelado, donde próximamente (por las dudas, no retengan la respiración) planeo ir poniendo información de interés general sobre el movimiento de software libre.
Para el que no lo notó, "gnustix" es un juego de palabras entre la sigla GNU, la palabra inglesa gnostic (gnóstico, "el que tiene conocimiento") y la infaltable x que debe acompañar a todo lo que se precie estar relacionado con la filosofía Unix.
Espero que la novedad de la mudanza me estimule a escribir más artículos. Por supuesto, apreciaré cualquier comentario al respecto. A partir de ahora, los espero en mi nueva casa, en gnustix.com/wordpress
miércoles, 21 de octubre de 2009
viernes, 11 de septiembre de 2009
Un debate con consenso conocido
Finalmente, decidí sacrificar unos minutos de sueño durante la madrugada de hoy y hacer algo que andaba posponiendo hace días: publicar de una vez por todas mis comentarios al par de notas que aparecieron en los dos últimos números del suplemento de tecnología del diario ABC, en el marco de una entrevista a la Abogada Patricia Stanley, apoderada de la BSA (Business Software Alliance).
Las notas en cuestión son:
Se abre un amplio debate sobre el software libre
http://www.abc.com.py/abc/nota/20052-Se-abre-un-amplio-debate-sobre-el-software-libre/
(2 de Septiembre de 2009)
"La libertad está en el conocimiento y no en el software"
http://www.abc.com.py/0/vnc/nota.vnc?id=22434
(9 de Septiembre de 2009)
Ambas notas fueron publicadas como reacción a la entrevista que le hiciera el mismo diario a Nicolás Pereyra, Asesor de Tecnología de la Presidencia de la República, y que saliera publicada en tres partes, en ediciones anteriores del mismo suplemento:
Paraguay tiene un plan tecnológico
http://www.abc.com.py/abc/nota/13218-Paraguay-tiene-un-plan-tecnol%C3%B3gico/
(13 de Agosto de 2009)
Paraguay tiene un plan tecnológico II
http://www.abc.com.py/abc/nota/15610-Paraguay-tiene-su-Plan-Tecnol%C3%B3gico-ll/
(20 de Agosto de 2009)
Paraguay se plantea el Gobierno electrónico
http://www.abc.com.py/abc/nota/17997-Paraguay-se-plantea-el-Gobierno-electr%C3%B3nico/
(27 de Agosto de 2009)
Antes de empezar, aclaro que trataré de dejar de lado el hecho de que la Sra. Stanley representa a los intereses de un grupo importante de empresas de software privativo. Hecha la aclaración, presento mis observaciones sobre algunos párrafos de la entrevista que llamaron especialmente mi atención.
Idoneidad y libertad de conocimiento
La entrevistada empieza afirmando que "ningún legislador o funcionario gubernamental está en condiciones de determinar cuál es la mejor tecnología o régimen de licenciamiento actual, ni mucho menos cuál será mejor en el futuro." Ningún abogado tampoco. Los únicos en condiciones de hablar de tecnología son (¡qué casualidad!) los profesionales en tecnología.
Profesionales como Tim O'Reilly, graduado de Harvard, autor de la primera Guía de Internet, fundador y presidente de la prestigiosa O'Reilly Media, creador del concepto Web 2.0, y fuerte impulsor del software libre.
O'Reilly nos habla de los ciclos de la tecnología; de cómo pasamos del monopolio de IBM (hardware cerrado, software cerrado) al monopolio de Microsoft (hardware abierto, software cerrado) para dirigirnos inexorablemente rumbo a un "monopolio" de la Web 2.0 basado en software libre, que eventualmente desembocará en la apertura total: Incluso los contenidos (música, imágenes, películas, textos, etc.) estarán disponibles libremente, y el negocio se desarrollará alrededor de la utilización de los mismos.

¿Suena descabellado? No lo es para Blur, Radiohead y Pink Floyd, y muchos otros intérpretes y bandas de rock de entre los más influyentes de la actualidad y de todos los tiempos.
Pero volvamos a la entrevista de ABC, más precisamente a la cita que da título a la nota. Dice la entrevistada que "la libertad está en el conocimiento y no en el software." Señora Stanley, el software forma parte del conocimiento. Y la libertad del conocimiento se logra únicamente mediante herramientas que permitan ser utilizadas sin ninguna restricción más que aquella que garantice la falta de restricciones.
En 2002, la ONU, en su Informe sobre Comercio Electrónico y Desarrollo, recomendó a los países en vías de desarrollo adoptar con políticas claras y decididas la utilización de software libre, agregando que: "El dinero de las licencias puede utilizarse mejor formando a expertos en TIC que sean capaces de desarrollar software y no se limiten a pulsar el menú para utilizarlo." (pág. 132)
La realidad del software privativo
Las empresas de software privativo (incorrectamente llamado "propietario") no venden software sino licencias que restringen su uso y prohiben su libre distribución. El código fuente - la "receta" que le muestra al programador lo que realmente hace el programa, y que permite que pueda ser modificado, adaptado y mejorado para cada usuario - no está disponible, lo que hace del software privativo una "caja negra" que anula la competitividad y genera dependencia en sus usuarios hacia un único proveedor.
En contraste, las licencias de código abierto (entre las cuales se encuentra la GNU General Public License o GPL) ponen a disposición el código fuente de los programas protegidos por sus términos, lo que garantiza el libre uso, distribución, modificación y mejora de un programa libre. Por lo tanto, el software libre promueve la competitividad y permite que el usuario elija y cambie libremente de proveedor de acuerdo a su conveniencia.
La BSA enfoca su ataque a una de las varias licencias de software libre, la Licencia Pública General de GNU (GPL) y es fácil saber por qué: esta licencia es la más efectiva para defender las libertades que la BSA quiere negarnos. Microsoft, empresa que tiene la mayor influencia en la política de la BSA, ataca a la GPL porque es la única licencia de software libre que no le permite convertir un programa libre en un yugo para el usuario.
Licencias libres para toda ocasión
La GNU GPL es una licencia muy popular (es la licencia del kernel Linux) pero no es la única de su tipo. Existen muchas otras, como las derivadas de BSD, que permitieron a empresas como Microsoft y Apple beneficiarse durante décadas, al poder incluir software libre en sus productos privativos. Incluso hay dos publicadas por la propia Microsoft: la Ms-PL y la Ms-RL. Todas las licencias libres protegen la autoría del programador, quien es libre de elegir (o redactar) la licencia que mejor se adecue a sus intereses particulares.
La entrevistada ataca a la GPL señalando que "la misma licencia ya va por su tercera versión, la cual ha sido unilateralmente modificada sin intervención de ningún productor o funcionario local." Esta forma de pensar es muy de usuarios de Microsoft, que están acostumbrados a sentirse permanentemente obligados a actualizarse de versión, para regocijo de dicha empresa. De las tres versiones de la GPL, el programador puede elegir cualquiera de ellas para distribuir su trabajo. De hecho, la propia Microsoft, luego de haber comparado a la GPL con el cáncer, y para asombro de todos, contribuyó recientemente al desarrollo del kernel Linux con 20 mil líneas de código fuente liberadas bajo licencia GPL versión 2: http://www.theinquirer.es/2009/07/21/microsoft-contribuye-a-linux-con-20000-lineas-de-codigo.html
¿Un cáncer, o una vacuna contra el cáncer?
Irónicamente, una vacuna experimental contra el cáncer denominada GPL-1 pretende aumentar la respuesta inmune para reconocer a sus propias células, trabajando como un informante del sistema inmune, antes de que sean invadidas las células sanas del cuerpo (Perdón, no pude contenerme, tuve que mencionar esta simpática coincidencia).
Una muestra aún más reciente del temor de Microsoft al avance del software libre es el anuncio de la creación de la Fundación Codeplex, "una fundación sin fines de lucro formada con la misión de permitir el intercambio de código fuente y el entendimiento entre empresas de software y comunidades de código abierto", según lo extraído de su sitio web. A pesar de que ya contamos con la Free Software Foundation y la Open Source Initiative, a Microsoft le pareció más conveniente crear su propia fundación "sin fines de lucro". ¿Formará parte de su típica estrategia "Adoptar, Extender y Extinguir" que tan buenos resultados le dio en el pasado?
Educación y soberanía
En otro párrafo de la entrevista, la Abogada recomienda: "Debemos enseñar a nuestros niños a pensar y para ello debemos usar las mejores herramientas que haya disponibles, sin importar si estas son libres o propietarias." En realidad, por más destacadas que sean las características de un paquete de software determinado, los términos de su licencia importan, ya que son ellos los que condicionan el uso, la distribución y la adaptación del software a las necesidades locales. Eso sí, estoy totalmente de acuerdo con eso de enseñar a los niños a pensar, y no a apretar botones como monos entrenados dándole al "Siguiente, Siguiente... Finalizar".
"La soberanía no pasa por el modo de licenciamiento", dice la Abogada en otro párrafo. "La licencia GPL está redactada y registrada como Copyright de una asociación privada (Free Software Foundation), con sede en Boston. Dicha asociación no tiene un solo integrante de nuestro país." Le pido al amable lector que vuelva a leer esta cita, reemplazando "GPL" por "EULA", "Free Software Foundation" por "Microsoft", "Boston" por "Redmond", y "tercera" por "incontable", pero ahí terminan los paralelos. La entrevistada parece intentar infructuosamente hacernos creer que la GPL y el EULA (End User License Agreement) son igual de restrictivos. La única restricción que impone la GPL es que el software mantenga las cuatro libertades: uso, modificación, redistribución y mejora irrestrictos.
Más adelante nos encontramos con una pregunta retórica: "¿De qué soberanía se habla cuando cualquiera puede tener acceso al código del usuario (sic) y está totalmente abierto?" Aquí la entrevistada o está confundida o intenta hacernos creer que tener acceso al código fuente ("¿del usuario?") es algo así como tener acceso a sus datos. ¡Los datos del usuario no forman parte del código fuente! Además, El código fuente es necesario únicamente en la etapa de desarrollo de software. En la etapa de ejecución se utiliza código de máquina, resultado de la compilación del código fuente. El acceso al código fuente no implica ningún riesgo para la seguridad de un sistema en producción, al contrario, garantiza la detección temprana de vulnerabilidades, ya que cuantos más ojos estén sobre el código fuente, menos errores tendrá. Ah, y por las dudas, que quede claro, los datos personales del usuario no tienen nada que ver con todo este tema.
Seguridad
Seguidamente, nos enteramos que "la computadora de un auto no tiene código abierto, como tampoco lo tiene la de un avión." Bueno, yo no estaría tan seguro. Ya se está proyectando un auto (http://www.theoscarproject.org/) y también un avión (http://www.ligetistratos.com/) ambos inspirados en los principios del open source. Además, uno de los programas libres más antiguos es un sistema de control de tráfico aéreo, ACP, desarrollado por IBM en 1967. Por otro lado, Keith Curtis, ex-programador de Microsoft y actual entusiasta del software libre, afirma en su libro "After the Software Wars" que si el software libre no hubiera sido desplazado por el software privativo en la década de los ochenta, hoy tendríamos autos que se conducirían solos.
Actualización: La empresa Ford Motor Company (sí, la misma que nos dio el Ford Modelo T con el que se introdujo la producción en cadena) anunció que el Taurus Sedan 2010 incorporará tecnología basada en código fuente abierto. Este nuevo modelo ofrecerá las prestaciones del radar del caza F22 para prevenir accidentes.
"Existen conceptos de seguridad informática que hay que tener en cuenta" dice la Abogada, que por lo visto también es experta en seguridad informática. No deja de ser un buen consejo, y probablemente la NASA lo habrá tenido en cuenta al elegir a GNU/Linux (y no a Windows) como plataforma operativa, y a Java (no a .NET) como lenguaje de programación para su exitoso programa de robots exploradores de Marte.
No sabemos con exactitud a qué conceptos de seguridad hace alusión la Abogada, pero posiblemente algunos de ellos hayan sido tomados en cuenta por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, que en 2006 publicó un mapa de ruta para la migración al software libre, donde considera a este movimiento no sólo de interés tecnológico y económico, sino estratégico para la seguridad nacional. Dicho documento fue adoptado por el gobierno de Brasil para su aplicación en la administración pública.
Conclusiones
El software libre representa al mismo tiempo una vuelta a las raíces científicas de la informática (intercambio de conocimientos) y un cambio irreversible en la evolución de la tecnología. Un sector lo verá como una amenaza a sus intereses e intentará retrasar su incontenible avance, mientras que otro sector lo verá como lo que realmente es: una manera ética de ver al software, y una oportunidad de ofrecer y recibir servicios alrededor de una metodología de desarrollo justa e incluyente.
La adopción de software libre en el Estado permite mejorar el nivel profesional local, al posibilitar que empresas locales compitan en igualdad de condiciones con empresas multinacionales.
Por su parte, en el sector educativo, se mejora también el nivel de aprendizaje ya que los alumnos aprenden a razonar, no a seguir pasos predeterminados ("Siguiente, Siguiente... Finalizar"). Se enseña tecnología, en vez de simplemente adiestrar al alumno en el uso de un producto comercial de una marca determinada.
Por los motivos anteriormente expresados, se considera al software libre como una efectiva arma de defensa a la soberanía tecnológica.
Aplaudo la iniciativa de ABC al intentar iniciar un debate sobre un tema que podrá ser nuevo en nuestro país, pero sobre el cual en otros lugares del mundo el consenso es claro: el futuro de la tecnología es abierto, y el camino está pavimentado con software libre.
Las notas en cuestión son:
Se abre un amplio debate sobre el software libre
http://www.abc.com.py/abc/nota/20052-Se-abre-un-amplio-debate-sobre-el-software-libre/
(2 de Septiembre de 2009)
"La libertad está en el conocimiento y no en el software"
http://www.abc.com.py/0/vnc/nota.vnc?id=22434
(9 de Septiembre de 2009)
Ambas notas fueron publicadas como reacción a la entrevista que le hiciera el mismo diario a Nicolás Pereyra, Asesor de Tecnología de la Presidencia de la República, y que saliera publicada en tres partes, en ediciones anteriores del mismo suplemento:
Paraguay tiene un plan tecnológico
http://www.abc.com.py/abc/nota/13218-Paraguay-tiene-un-plan-tecnol%C3%B3gico/
(13 de Agosto de 2009)
Paraguay tiene un plan tecnológico II
http://www.abc.com.py/abc/nota/15610-Paraguay-tiene-su-Plan-Tecnol%C3%B3gico-ll/
(20 de Agosto de 2009)
Paraguay se plantea el Gobierno electrónico
http://www.abc.com.py/abc/nota/17997-Paraguay-se-plantea-el-Gobierno-electr%C3%B3nico/
(27 de Agosto de 2009)
Antes de empezar, aclaro que trataré de dejar de lado el hecho de que la Sra. Stanley representa a los intereses de un grupo importante de empresas de software privativo. Hecha la aclaración, presento mis observaciones sobre algunos párrafos de la entrevista que llamaron especialmente mi atención.
Idoneidad y libertad de conocimiento
La entrevistada empieza afirmando que "ningún legislador o funcionario gubernamental está en condiciones de determinar cuál es la mejor tecnología o régimen de licenciamiento actual, ni mucho menos cuál será mejor en el futuro." Ningún abogado tampoco. Los únicos en condiciones de hablar de tecnología son (¡qué casualidad!) los profesionales en tecnología.
Profesionales como Tim O'Reilly, graduado de Harvard, autor de la primera Guía de Internet, fundador y presidente de la prestigiosa O'Reilly Media, creador del concepto Web 2.0, y fuerte impulsor del software libre.
O'Reilly nos habla de los ciclos de la tecnología; de cómo pasamos del monopolio de IBM (hardware cerrado, software cerrado) al monopolio de Microsoft (hardware abierto, software cerrado) para dirigirnos inexorablemente rumbo a un "monopolio" de la Web 2.0 basado en software libre, que eventualmente desembocará en la apertura total: Incluso los contenidos (música, imágenes, películas, textos, etc.) estarán disponibles libremente, y el negocio se desarrollará alrededor de la utilización de los mismos.
¿Suena descabellado? No lo es para Blur, Radiohead y Pink Floyd, y muchos otros intérpretes y bandas de rock de entre los más influyentes de la actualidad y de todos los tiempos.
Pero volvamos a la entrevista de ABC, más precisamente a la cita que da título a la nota. Dice la entrevistada que "la libertad está en el conocimiento y no en el software." Señora Stanley, el software forma parte del conocimiento. Y la libertad del conocimiento se logra únicamente mediante herramientas que permitan ser utilizadas sin ninguna restricción más que aquella que garantice la falta de restricciones.
En 2002, la ONU, en su Informe sobre Comercio Electrónico y Desarrollo, recomendó a los países en vías de desarrollo adoptar con políticas claras y decididas la utilización de software libre, agregando que: "El dinero de las licencias puede utilizarse mejor formando a expertos en TIC que sean capaces de desarrollar software y no se limiten a pulsar el menú para utilizarlo." (pág. 132)
La realidad del software privativo
Las empresas de software privativo (incorrectamente llamado "propietario") no venden software sino licencias que restringen su uso y prohiben su libre distribución. El código fuente - la "receta" que le muestra al programador lo que realmente hace el programa, y que permite que pueda ser modificado, adaptado y mejorado para cada usuario - no está disponible, lo que hace del software privativo una "caja negra" que anula la competitividad y genera dependencia en sus usuarios hacia un único proveedor.
En contraste, las licencias de código abierto (entre las cuales se encuentra la GNU General Public License o GPL) ponen a disposición el código fuente de los programas protegidos por sus términos, lo que garantiza el libre uso, distribución, modificación y mejora de un programa libre. Por lo tanto, el software libre promueve la competitividad y permite que el usuario elija y cambie libremente de proveedor de acuerdo a su conveniencia.
La BSA enfoca su ataque a una de las varias licencias de software libre, la Licencia Pública General de GNU (GPL) y es fácil saber por qué: esta licencia es la más efectiva para defender las libertades que la BSA quiere negarnos. Microsoft, empresa que tiene la mayor influencia en la política de la BSA, ataca a la GPL porque es la única licencia de software libre que no le permite convertir un programa libre en un yugo para el usuario.
Licencias libres para toda ocasión
La GNU GPL es una licencia muy popular (es la licencia del kernel Linux) pero no es la única de su tipo. Existen muchas otras, como las derivadas de BSD, que permitieron a empresas como Microsoft y Apple beneficiarse durante décadas, al poder incluir software libre en sus productos privativos. Incluso hay dos publicadas por la propia Microsoft: la Ms-PL y la Ms-RL. Todas las licencias libres protegen la autoría del programador, quien es libre de elegir (o redactar) la licencia que mejor se adecue a sus intereses particulares.
La entrevistada ataca a la GPL señalando que "la misma licencia ya va por su tercera versión, la cual ha sido unilateralmente modificada sin intervención de ningún productor o funcionario local." Esta forma de pensar es muy de usuarios de Microsoft, que están acostumbrados a sentirse permanentemente obligados a actualizarse de versión, para regocijo de dicha empresa. De las tres versiones de la GPL, el programador puede elegir cualquiera de ellas para distribuir su trabajo. De hecho, la propia Microsoft, luego de haber comparado a la GPL con el cáncer, y para asombro de todos, contribuyó recientemente al desarrollo del kernel Linux con 20 mil líneas de código fuente liberadas bajo licencia GPL versión 2: http://www.theinquirer.es/2009/07/21/microsoft-contribuye-a-linux-con-20000-lineas-de-codigo.html
¿Un cáncer, o una vacuna contra el cáncer?
Irónicamente, una vacuna experimental contra el cáncer denominada GPL-1 pretende aumentar la respuesta inmune para reconocer a sus propias células, trabajando como un informante del sistema inmune, antes de que sean invadidas las células sanas del cuerpo (Perdón, no pude contenerme, tuve que mencionar esta simpática coincidencia).
Una muestra aún más reciente del temor de Microsoft al avance del software libre es el anuncio de la creación de la Fundación Codeplex, "una fundación sin fines de lucro formada con la misión de permitir el intercambio de código fuente y el entendimiento entre empresas de software y comunidades de código abierto", según lo extraído de su sitio web. A pesar de que ya contamos con la Free Software Foundation y la Open Source Initiative, a Microsoft le pareció más conveniente crear su propia fundación "sin fines de lucro". ¿Formará parte de su típica estrategia "Adoptar, Extender y Extinguir" que tan buenos resultados le dio en el pasado?
Educación y soberanía
En otro párrafo de la entrevista, la Abogada recomienda: "Debemos enseñar a nuestros niños a pensar y para ello debemos usar las mejores herramientas que haya disponibles, sin importar si estas son libres o propietarias." En realidad, por más destacadas que sean las características de un paquete de software determinado, los términos de su licencia importan, ya que son ellos los que condicionan el uso, la distribución y la adaptación del software a las necesidades locales. Eso sí, estoy totalmente de acuerdo con eso de enseñar a los niños a pensar, y no a apretar botones como monos entrenados dándole al "Siguiente, Siguiente... Finalizar".
"La soberanía no pasa por el modo de licenciamiento", dice la Abogada en otro párrafo. "La licencia GPL está redactada y registrada como Copyright de una asociación privada (Free Software Foundation), con sede en Boston. Dicha asociación no tiene un solo integrante de nuestro país." Le pido al amable lector que vuelva a leer esta cita, reemplazando "GPL" por "EULA", "Free Software Foundation" por "Microsoft", "Boston" por "Redmond", y "tercera" por "incontable", pero ahí terminan los paralelos. La entrevistada parece intentar infructuosamente hacernos creer que la GPL y el EULA (End User License Agreement) son igual de restrictivos. La única restricción que impone la GPL es que el software mantenga las cuatro libertades: uso, modificación, redistribución y mejora irrestrictos.
Más adelante nos encontramos con una pregunta retórica: "¿De qué soberanía se habla cuando cualquiera puede tener acceso al código del usuario (sic) y está totalmente abierto?" Aquí la entrevistada o está confundida o intenta hacernos creer que tener acceso al código fuente ("¿del usuario?") es algo así como tener acceso a sus datos. ¡Los datos del usuario no forman parte del código fuente! Además, El código fuente es necesario únicamente en la etapa de desarrollo de software. En la etapa de ejecución se utiliza código de máquina, resultado de la compilación del código fuente. El acceso al código fuente no implica ningún riesgo para la seguridad de un sistema en producción, al contrario, garantiza la detección temprana de vulnerabilidades, ya que cuantos más ojos estén sobre el código fuente, menos errores tendrá. Ah, y por las dudas, que quede claro, los datos personales del usuario no tienen nada que ver con todo este tema.
Seguridad
Seguidamente, nos enteramos que "la computadora de un auto no tiene código abierto, como tampoco lo tiene la de un avión." Bueno, yo no estaría tan seguro. Ya se está proyectando un auto (http://www.theoscarproject.org/) y también un avión (http://www.ligetistratos.com/) ambos inspirados en los principios del open source. Además, uno de los programas libres más antiguos es un sistema de control de tráfico aéreo, ACP, desarrollado por IBM en 1967. Por otro lado, Keith Curtis, ex-programador de Microsoft y actual entusiasta del software libre, afirma en su libro "After the Software Wars" que si el software libre no hubiera sido desplazado por el software privativo en la década de los ochenta, hoy tendríamos autos que se conducirían solos.
Actualización: La empresa Ford Motor Company (sí, la misma que nos dio el Ford Modelo T con el que se introdujo la producción en cadena) anunció que el Taurus Sedan 2010 incorporará tecnología basada en código fuente abierto. Este nuevo modelo ofrecerá las prestaciones del radar del caza F22 para prevenir accidentes.
"Existen conceptos de seguridad informática que hay que tener en cuenta" dice la Abogada, que por lo visto también es experta en seguridad informática. No deja de ser un buen consejo, y probablemente la NASA lo habrá tenido en cuenta al elegir a GNU/Linux (y no a Windows) como plataforma operativa, y a Java (no a .NET) como lenguaje de programación para su exitoso programa de robots exploradores de Marte.
No sabemos con exactitud a qué conceptos de seguridad hace alusión la Abogada, pero posiblemente algunos de ellos hayan sido tomados en cuenta por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, que en 2006 publicó un mapa de ruta para la migración al software libre, donde considera a este movimiento no sólo de interés tecnológico y económico, sino estratégico para la seguridad nacional. Dicho documento fue adoptado por el gobierno de Brasil para su aplicación en la administración pública.
Conclusiones
El software libre representa al mismo tiempo una vuelta a las raíces científicas de la informática (intercambio de conocimientos) y un cambio irreversible en la evolución de la tecnología. Un sector lo verá como una amenaza a sus intereses e intentará retrasar su incontenible avance, mientras que otro sector lo verá como lo que realmente es: una manera ética de ver al software, y una oportunidad de ofrecer y recibir servicios alrededor de una metodología de desarrollo justa e incluyente.
La adopción de software libre en el Estado permite mejorar el nivel profesional local, al posibilitar que empresas locales compitan en igualdad de condiciones con empresas multinacionales.
Por su parte, en el sector educativo, se mejora también el nivel de aprendizaje ya que los alumnos aprenden a razonar, no a seguir pasos predeterminados ("Siguiente, Siguiente... Finalizar"). Se enseña tecnología, en vez de simplemente adiestrar al alumno en el uso de un producto comercial de una marca determinada.
Por los motivos anteriormente expresados, se considera al software libre como una efectiva arma de defensa a la soberanía tecnológica.
Aplaudo la iniciativa de ABC al intentar iniciar un debate sobre un tema que podrá ser nuevo en nuestro país, pero sobre el cual en otros lugares del mundo el consenso es claro: el futuro de la tecnología es abierto, y el camino está pavimentado con software libre.
El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. - Victor Hugo
No existe nada más poderoso que una idea cuyo momento ha llegado. - Victor Hugo
martes, 25 de agosto de 2009
La importancia de la convicción
De vez en cuando, la gente me suele pedir que les recomiende una alternativa libre a algún programa privativo específico.
Si la categoría del programa en cuestión está relacionada con mi carrera informática, no tengo problemas en dar mi recomendación. Incluso me atrevo a recomendar algo relacionado al entretenimiento, como multimedia y juegos, aunque no me considero un experto en estas cosas.
Pero cuando el programa privativo a reemplazar pertenece a una categoría completamente ajena a mis actividades profesionales y recreativas, generalmente remito al interesado a uno de los siguientes sitios:
Alternativas libres
http://www.freealts.com
Open Source Alternative
http://www.osalt.com (en inglés)
Paraisoft
http://www.paraisoft.com (también freeware)
Por ejemplo, hace poco me preguntaron si conocía alguna alternativa a AutoCAD. Una rápida googleada terminó con los siguientes resultados:
QCAD (2D)
http://www.qcad.org
BRL-CAD
http://brlcad.org
Archimedes (en desarrollo)
http://archimedes.incubadora.fapesp.br/portal
gCAD3D (gratis, no libre)
http://www.gcad3d.org
Como esta categoría de software no es de mi ramo, no podría decir cuál es la mejor elección de todas, ni si podrían considerarse dignas alternativas a AutoCAD.
Lo mismo me pasa con Photoshop y Corel Draw. A pesar de que me gusta dibujar, y disfruto diseñando logotipos o retocando fotografías para alguna broma ocasional, no soy un experto en diseño. Pero para mis necesidades personales, el GIMP e InkScape son más que suficientes, a la vez que más convenientes, ya que ocupan menos espacio en disco y hay versiones portables que se pueden llevar en un pendrive.
Probablemente, en manos de un experto, estas alternativas libres no sean tan completas como sus contrapartidas privativas, pero quizás lleven a los mismos resultados con un poco de esfuerzo extra y la ayuda de programas complementarios, también libres.
La clave final radica en que la persona esté convencida de la importancia que tiene el software libre en la sociedad, en la educación y en la industria. Es esta convicción la que realmente permite que más gente no sólo use software libre, sino que también colabore en el mejoramiento de estos programas.
Gracias a que siempre hubo gente dispuesta a hacer ese esfuerzo extra, el software libre sigue mejorando de manera cada vez más acelerada, y el esfuerzo que hay que hacer para adoptar alternativas libres es cada vez menor.
Si la categoría del programa en cuestión está relacionada con mi carrera informática, no tengo problemas en dar mi recomendación. Incluso me atrevo a recomendar algo relacionado al entretenimiento, como multimedia y juegos, aunque no me considero un experto en estas cosas.
Pero cuando el programa privativo a reemplazar pertenece a una categoría completamente ajena a mis actividades profesionales y recreativas, generalmente remito al interesado a uno de los siguientes sitios:
Alternativas libres
http://www.freealts.com
Open Source Alternative
http://www.osalt.com (en inglés)
Paraisoft
http://www.paraisoft.com (también freeware)
Por ejemplo, hace poco me preguntaron si conocía alguna alternativa a AutoCAD. Una rápida googleada terminó con los siguientes resultados:
QCAD (2D)
http://www.qcad.org
BRL-CAD
http://brlcad.org
Archimedes (en desarrollo)
http://archimedes.incubadora.fapesp.br/portal
gCAD3D (gratis, no libre)
http://www.gcad3d.org
Como esta categoría de software no es de mi ramo, no podría decir cuál es la mejor elección de todas, ni si podrían considerarse dignas alternativas a AutoCAD.
Lo mismo me pasa con Photoshop y Corel Draw. A pesar de que me gusta dibujar, y disfruto diseñando logotipos o retocando fotografías para alguna broma ocasional, no soy un experto en diseño. Pero para mis necesidades personales, el GIMP e InkScape son más que suficientes, a la vez que más convenientes, ya que ocupan menos espacio en disco y hay versiones portables que se pueden llevar en un pendrive.
Probablemente, en manos de un experto, estas alternativas libres no sean tan completas como sus contrapartidas privativas, pero quizás lleven a los mismos resultados con un poco de esfuerzo extra y la ayuda de programas complementarios, también libres.
La clave final radica en que la persona esté convencida de la importancia que tiene el software libre en la sociedad, en la educación y en la industria. Es esta convicción la que realmente permite que más gente no sólo use software libre, sino que también colabore en el mejoramiento de estos programas.
Gracias a que siempre hubo gente dispuesta a hacer ese esfuerzo extra, el software libre sigue mejorando de manera cada vez más acelerada, y el esfuerzo que hay que hacer para adoptar alternativas libres es cada vez menor.
domingo, 28 de junio de 2009
La Historia de las Cosas
Acabo de ver "La Historia de las Cosas", una excelente animación de 20 minutos sobre el ciclo de vida de los bienes y servicios, mostrando los problemas de la economía actual por basarse en un sistema compuesto de las siguientes etapas: extracción, producción, distribución, consumo y deshecho.

Los problemas del sistema empiezan cuando agregamos a la gente, al gobierno y a las corporaciones. La economía de materiales actual es un sistema lineal, que no puede funcionar indefinidamente en un planeta finito como el nuestro.
La animación está protagonizada por Annie Leonard, graduada de la Universidad de Cornell en planificación urbana y regional. Annie trabajó en Greenpeace International, GAIA, Health Care Without Harm, Global Greengrants, y Essential Information desde 1988 a 2006, periodo durante el cual visitó fábricas y vertederos de 35 países, investigando sitios tóxicos y hablando con gente en comunidades impactadas, lo que le proveyó una experiencia directa y una masiva evidencia empírica sobre los temas cubiertos en este excelente cortometraje animado.
No pude evitar reflexionar acerca de la industria del software privativo, que en complicidad con algunos fabricantes de hardware, utiliza el mismo esquema para imponernos productos que en cuestión de meses estarán etiquetados como obsoletos.
El video, con subtítulos en español, se puede ver aquí.

Los problemas del sistema empiezan cuando agregamos a la gente, al gobierno y a las corporaciones. La economía de materiales actual es un sistema lineal, que no puede funcionar indefinidamente en un planeta finito como el nuestro.
La animación está protagonizada por Annie Leonard, graduada de la Universidad de Cornell en planificación urbana y regional. Annie trabajó en Greenpeace International, GAIA, Health Care Without Harm, Global Greengrants, y Essential Information desde 1988 a 2006, periodo durante el cual visitó fábricas y vertederos de 35 países, investigando sitios tóxicos y hablando con gente en comunidades impactadas, lo que le proveyó una experiencia directa y una masiva evidencia empírica sobre los temas cubiertos en este excelente cortometraje animado.
No pude evitar reflexionar acerca de la industria del software privativo, que en complicidad con algunos fabricantes de hardware, utiliza el mismo esquema para imponernos productos que en cuestión de meses estarán etiquetados como obsoletos.
El video, con subtítulos en español, se puede ver aquí.
martes, 9 de junio de 2009
"Hay un dragón en mi garaje"
Como muchos de mi generación, me considero un discípulo virtual del genial astrónomo norteamericano Carl Sagan, que a principios de los ochenta deleitó al mundo con la revolucionaria serie de televisión Cosmos y su libro homónimo, mi preferido de toda la vida.
En su libro El mundo y sus demonios, publicado poco antes de su sentida desaparición en 1996, Sagan describe cómo es el espíritu escéptico que yo comparto. Lo considero un libro importante sobre el pensamiento crítico y el escepticismo, con claves y razonamientos inteligentes, sin caer en la demagogia.

Mi fragmento preferido es el siguiente:
"En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca."
Supongamos (sigo el método de terapia de grupo del psicólogo Richard Franklin) que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!
- Enséñemelo – me dice usted.
Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.
- ¿Dónde está el dragón? – me pregunta.
- Oh, está aquí – contesto yo moviendo la mano vagamente -. Me olvidé decir que es un dragón invisible.
Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
- Buena idea – replico – , pero este dragón flota en el aire.
Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.
- Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.
Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.
- Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarrestro cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.
Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluta a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.
Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no se puede aplicar ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.
Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo a ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de "no demostrado".
Imaginemos que las cosas hubiesen sido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura de spray revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que se pueda ser en cuanto a la existencia de dragones – por no hablar de seres invisibles – ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.
Ahora otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunos que está seguro que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes... pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva. Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos con lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizás todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos sobre dragones no eran solamente mitos...
Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas "pruebas", por muy importante que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes. Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos físicos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión.
Carl Sagan – "El mundo y sus demonios"
Capítulo 10: "Un dragón en el garaje"
Editorial Planeta, 1995
En su libro El mundo y sus demonios, publicado poco antes de su sentida desaparición en 1996, Sagan describe cómo es el espíritu escéptico que yo comparto. Lo considero un libro importante sobre el pensamiento crítico y el escepticismo, con claves y razonamientos inteligentes, sin caer en la demagogia.

Mi fragmento preferido es el siguiente:
"En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca."
Supongamos (sigo el método de terapia de grupo del psicólogo Richard Franklin) que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!
- Enséñemelo – me dice usted.
Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.
- ¿Dónde está el dragón? – me pregunta.
- Oh, está aquí – contesto yo moviendo la mano vagamente -. Me olvidé decir que es un dragón invisible.
Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
- Buena idea – replico – , pero este dragón flota en el aire.
Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.
- Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.
Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.
- Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarrestro cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.
Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluta a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.
Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no se puede aplicar ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.
Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo a ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de "no demostrado".
Imaginemos que las cosas hubiesen sido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura de spray revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que se pueda ser en cuanto a la existencia de dragones – por no hablar de seres invisibles – ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.
Ahora otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunos que está seguro que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes... pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva. Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos con lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizás todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos sobre dragones no eran solamente mitos...
Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas "pruebas", por muy importante que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes. Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos físicos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión.
Carl Sagan – "El mundo y sus demonios"
Capítulo 10: "Un dragón en el garaje"
Editorial Planeta, 1995
domingo, 24 de mayo de 2009
Programador de Microsoft renuncia y se une al software libre
Este es, palabras más, palabras menos, el título de la noticia que recorre la web en estos últimos días. Pero como veremos más adelante, lo importante de esta noticia no es el hecho que menciona el título, ya que no se trata de un caso aislado. Muchos programadores de empresas de software privativo se estuvieron pasando a las filas del software libre desde hace años.
No, señores. No se trata simplemente de un disidente que se pasa al bando contrario. Se trata del testimonio invaluable de un programador de dos mundos, y de su impactante visión del futuro, plasmada en un libro de distribución gratuita: "After the Software Wars" (Después de las Guerras de Software).

Keith Curtis fue programador de Microsoft por espacio de 11 años, desde 1993 hasta 2004. En la actualidad, utiliza exclusivamente software libre, y es un activo promotor de la idea de que el software libre puede ayudar a allanar el camino para un siglo 21 donde haya un renacimiento en muchos campos, que van desde la inteligencia artificial (coches que se conducen a sí mismos) a los viajes espaciales, pasando por curas a enfermedades, mejor administración de recursos naturales y soluciones a problemas ambientales.
El hardware necesario para lograr todas estas cosas ya está disponible desde hace décadas. "La clave para acelerar el progreso tecnológico es el software libre", escribe. "La diferencia entre libre y no libre" (software privativo) "es similar a la brecha entre la ciencia y la alquimia. Antes de la ciencia, estaba la alquimia, donde la gente resguardaba sus ideas, porque quería acaparar el mercado de los mecanismos utilizados para convertir el plomo en oro."
Keith señala que hay un importante paralelo entre nuestros días y el final de la Edad Media, que se produjo cuando la sociedad comenzó a compartir libremente los avances en matemáticas y ciencias.
Ninguno de sus argumentos son nuevos. Lo intrigante es que vengan de una persona con sus antecedentes.

Keith empezó a trabajar en Microsoft en 1993 como pasante en el grupo de desarrollo de FoxPro. No era la tecnología ideal sobre la que soñaba trabajar (el lenguaje xBASE le parecía "extraño") pero era su puerta de entrada a la empresa, y la que lo llevó a otros proyectos relacionados con bases de datos, para después terminar trabajando en prácticamente todos los grupos de desarrollo de la compañía: Windows, Office, MSN, plataforma de dispositivos móviles e investigación.
Durante todo ese tiempo, Keith usó exclusivamente productos Microsoft. "Tenía todo el software que quería gratis, y pensaba que el software libre iba a estar siempre detrás del software privativo," recuerda. "Usando Windows, me sentía tan confortable como Neo en The Matrix, sin las balas y el cuero."
Pero un día cualquiera de 2004, simplemente sintió que debía renunciar. Ya no quería seguir trabajando como programador en la empresa de software más grande del mundo. No había ninguna razón importante, simplemente un montón de pequeñas razones. Había acabado de terminar el desarrollo de Microsoft SPOT Watch, un producto destinado al fracaso comercial desde el principio. Todos los conocimientos que había acumulado en esos años solamente le servían para manejarse en el mundo Microsoft. Ganaba suficiente dinero, pero no tenía tiempo para disfrutarlo. Su jefe estaba contento con él, pero aún así, Keith no estaba motivado. No quería seguir haciendo lo mismo que había estado haciendo por más de una década. Miraba a su alrededor, y todo lo que había por hacer era mantener programas anticuados y trabajar en proyectos sin futuro. En resumen, Keith renunció porque trabajar en Microsoft le aburría.
En ese entonces, la experiencia de Keith en software libre era cercana a nula. "Como muchos de mis compañeros en Microsoft," recuerda, "estaba vagamente al tanto del software libre cuando salí." Poco tiempo después, y por recomendación de un ex-compañero, decidió probar Fedora, una de las distribuciones GNU/Linux más populares en ese entonces (lo es hasta ahora) y de entrada quedó sorprendido por la facilidad de instalación. En menos tiempo de lo que esperaba, ya se encontraba navegando por la web. "No tenía idea de qué hacer después, pero el mero hecho de que todo haya funcionado, me dijo más acerca del potencial de Linux que cualquier cosa que haya leído antes." Y afirma: "No puedes, por accidente, construir un avión que realmente vuele."
Pero lo que más le impresionó a Keith fue el potencial de GNU/Linux. Tenía a su disposición toneladas de aplicaciones: Firefox, OpenOffice, GIMP, Audacity, MySQL, y muchas más por descubrir. La interfaz gráfica le pareció fácil, rápida, pulida y personalizable. En cuestión de segundos pudo instalar el servidor web Apache y así tener acceso al vasto mundo de PHP. "Instalar Wordpress me tomó 15 minutos la primera vez, pero sabía que una vez que me acostumbrase, podría hacerlo en sólo un minuto."
Keith resume su experiencia en una oración: "A mediados de 2005, ¡estaba enamorado de las computadoras otra vez!" Y sentencia: "Una computadora con Windows es una triste broma."
¿Y sus años en Microsoft?
"Me encantó trabajar ahí, aprendí muchas cosas, y disfruté del privilegio de trabajar junto a muchas mentes brillantes."
Pero...
"Como muchas cosas en la vida, fue divertido mientras duró."
Sobre su libro, que tardó tres años en escribir, dice: "Este libro ciertamente no pretende ser una amarga opinión acerca del futuro de Microsoft, aunque creo que están fritos."
En 2003, Linus Torvalds pronunciaba una frase memorable en el mismo tono: "En serio, no pretendo destruir a Microsoft. Eso sería sólo un efecto colateral completamente no intencional."
"After the Software Wars", una lectura fascinante, difícil de interrumpir, se puede descargar libremente de Lulu.com
El blog de Keith Curtis es keithcu.com
Para más referencias (en inglés):
New York Times:
A Microsoft Veteran Embraces Open Source
OS News:
Ex-Microsoft Employee: Free Software Will Kill Microsoft
CIO.com:
Ex-Microsoftie: Free Software Will Kill Redmond
Opensource Magazine:
Keith Curtis Authors a Case for Free Software that Could Change the World
No, señores. No se trata simplemente de un disidente que se pasa al bando contrario. Se trata del testimonio invaluable de un programador de dos mundos, y de su impactante visión del futuro, plasmada en un libro de distribución gratuita: "After the Software Wars" (Después de las Guerras de Software).

Keith Curtis fue programador de Microsoft por espacio de 11 años, desde 1993 hasta 2004. En la actualidad, utiliza exclusivamente software libre, y es un activo promotor de la idea de que el software libre puede ayudar a allanar el camino para un siglo 21 donde haya un renacimiento en muchos campos, que van desde la inteligencia artificial (coches que se conducen a sí mismos) a los viajes espaciales, pasando por curas a enfermedades, mejor administración de recursos naturales y soluciones a problemas ambientales.
El hardware necesario para lograr todas estas cosas ya está disponible desde hace décadas. "La clave para acelerar el progreso tecnológico es el software libre", escribe. "La diferencia entre libre y no libre" (software privativo) "es similar a la brecha entre la ciencia y la alquimia. Antes de la ciencia, estaba la alquimia, donde la gente resguardaba sus ideas, porque quería acaparar el mercado de los mecanismos utilizados para convertir el plomo en oro."
Keith señala que hay un importante paralelo entre nuestros días y el final de la Edad Media, que se produjo cuando la sociedad comenzó a compartir libremente los avances en matemáticas y ciencias.
Ninguno de sus argumentos son nuevos. Lo intrigante es que vengan de una persona con sus antecedentes.

Keith empezó a trabajar en Microsoft en 1993 como pasante en el grupo de desarrollo de FoxPro. No era la tecnología ideal sobre la que soñaba trabajar (el lenguaje xBASE le parecía "extraño") pero era su puerta de entrada a la empresa, y la que lo llevó a otros proyectos relacionados con bases de datos, para después terminar trabajando en prácticamente todos los grupos de desarrollo de la compañía: Windows, Office, MSN, plataforma de dispositivos móviles e investigación.
Durante todo ese tiempo, Keith usó exclusivamente productos Microsoft. "Tenía todo el software que quería gratis, y pensaba que el software libre iba a estar siempre detrás del software privativo," recuerda. "Usando Windows, me sentía tan confortable como Neo en The Matrix, sin las balas y el cuero."
Pero un día cualquiera de 2004, simplemente sintió que debía renunciar. Ya no quería seguir trabajando como programador en la empresa de software más grande del mundo. No había ninguna razón importante, simplemente un montón de pequeñas razones. Había acabado de terminar el desarrollo de Microsoft SPOT Watch, un producto destinado al fracaso comercial desde el principio. Todos los conocimientos que había acumulado en esos años solamente le servían para manejarse en el mundo Microsoft. Ganaba suficiente dinero, pero no tenía tiempo para disfrutarlo. Su jefe estaba contento con él, pero aún así, Keith no estaba motivado. No quería seguir haciendo lo mismo que había estado haciendo por más de una década. Miraba a su alrededor, y todo lo que había por hacer era mantener programas anticuados y trabajar en proyectos sin futuro. En resumen, Keith renunció porque trabajar en Microsoft le aburría.
En ese entonces, la experiencia de Keith en software libre era cercana a nula. "Como muchos de mis compañeros en Microsoft," recuerda, "estaba vagamente al tanto del software libre cuando salí." Poco tiempo después, y por recomendación de un ex-compañero, decidió probar Fedora, una de las distribuciones GNU/Linux más populares en ese entonces (lo es hasta ahora) y de entrada quedó sorprendido por la facilidad de instalación. En menos tiempo de lo que esperaba, ya se encontraba navegando por la web. "No tenía idea de qué hacer después, pero el mero hecho de que todo haya funcionado, me dijo más acerca del potencial de Linux que cualquier cosa que haya leído antes." Y afirma: "No puedes, por accidente, construir un avión que realmente vuele."
Pero lo que más le impresionó a Keith fue el potencial de GNU/Linux. Tenía a su disposición toneladas de aplicaciones: Firefox, OpenOffice, GIMP, Audacity, MySQL, y muchas más por descubrir. La interfaz gráfica le pareció fácil, rápida, pulida y personalizable. En cuestión de segundos pudo instalar el servidor web Apache y así tener acceso al vasto mundo de PHP. "Instalar Wordpress me tomó 15 minutos la primera vez, pero sabía que una vez que me acostumbrase, podría hacerlo en sólo un minuto."
Keith resume su experiencia en una oración: "A mediados de 2005, ¡estaba enamorado de las computadoras otra vez!" Y sentencia: "Una computadora con Windows es una triste broma."
¿Y sus años en Microsoft?
"Me encantó trabajar ahí, aprendí muchas cosas, y disfruté del privilegio de trabajar junto a muchas mentes brillantes."
Pero...
"Como muchas cosas en la vida, fue divertido mientras duró."
Sobre su libro, que tardó tres años en escribir, dice: "Este libro ciertamente no pretende ser una amarga opinión acerca del futuro de Microsoft, aunque creo que están fritos."
En 2003, Linus Torvalds pronunciaba una frase memorable en el mismo tono: "En serio, no pretendo destruir a Microsoft. Eso sería sólo un efecto colateral completamente no intencional."
"After the Software Wars", una lectura fascinante, difícil de interrumpir, se puede descargar libremente de Lulu.com
El blog de Keith Curtis es keithcu.com
Para más referencias (en inglés):
New York Times:
A Microsoft Veteran Embraces Open Source
OS News:
Ex-Microsoft Employee: Free Software Will Kill Microsoft
CIO.com:
Ex-Microsoftie: Free Software Will Kill Redmond
Opensource Magazine:
Keith Curtis Authors a Case for Free Software that Could Change the World
sábado, 2 de mayo de 2009
El mito de la conveniencia
¿Soñaste alguna vez que volvías a vivir alguna etapa especialmente dura de tu vida?
A mí me pasó un par de veces, pero nada me preparó para leer un artículo en La Nación que por poco me causa una regresión a aquellos tiempos en los que el movimiento del software libre estaba en pañales y había que esforzarse mucho para convencerle a la gente de que Richard Stallman no estaba loco.
El artículo en cuestión se puede leer en http://www.lanacion.com.py/noticias-239473.htm y a pesar de tratarse de tres miserables párrafos, tuve el dilema de elegir qué refutar primero. Si hay algo que felicitar a los autores del artículo, es que hayan sido capaces de meter tanta incongruencia en tan poco espacio.

Un supuesto experto, nada más y nada menos que del Ministerio de Educación y Culto, afirma que el software libre cuenta con escaso soporte técnico y ninguna demanda en el mercado laboral.
"Como usuario genérico que usa Word, Excel, etc., no me inclinaría a un software libre, que para usarlo bien es preciso tener más conocimientos técnicos", agrega. Mis hijos de 9, 11 y 13 años, mi querida esposa y mi venerable madre no parecen estar de acuerdo con este señor. Todas las computadoras de casa tienen Ubuntu instalado, mientras que Mamá usa Mandriva en su PC de escritorio. Y somos "una familia muy normal", como los Addams.
Pero la joya de la nota de La Nación probablemente sea ésta: Nuestro experto "calcula que ni en 20 ó 30 años Linux va a estar suficientemente afianzado ni instalado en la sociedad para que ser usado [sic] como los sistemas comerciales". Curiosamente, hace 25 años decían que el movimiento del software libre era una verdadera quijotada, en el peor sentido de la palabra. ¡Vamos mejorando!
Volviendo al artículo en cuestión, debo aclarar que decidí empezar por ignorar la típica mala costumbre que tiene la gente sin conocimientos de llamarle "Linux" a todo el software libre en su conjunto. Recordemos que Linux es sólo el núcleo del sistema operativo GNU/Linux, y la inmensa mayoría del software libre es multiplataforma, por lo tanto puede funcionar perfectamente sobre Windows.
Dicho ésto, empiezo a cuestionar la validez del artículo de esta manera: Cualquier persona que haya usado Internet alguna vez en su vida, puede considerarse usuario de software libre, ya que el 90% de la infraestructura y los servicios de Internet están basados en software libre. De hecho, Internet se creó y se desarrolló basándose en estándares abiertos implementados con software libre, que luego fue descaradamente aprovechado por la industria del software privativo para incluirlo en sus productos comerciales cerrados. Por eso me suena a completamente falso eso de que "El software libre no tiene soportes que garanticen tener estabilidad en la plataforma del servicio web" [sic]. El propio MEC tiene su sitio web basado en Wordpress, el sistema de gestión de contenido más popular del mundo, disponible bajo licencia GNU GPL y por lo tanto 100% software libre. ¿Le preocupará al Ministerio la falta de soporte?

Pero eso no es nada. A medida que pasa el tiempo, el software que hace funcionar la PC del usuario se está volviendo irrelevante. Cada vez más gente hace uso de las aplicaciones de oficina disponibles en la web, por la practicidad que ofrece el hecho de poder acceder a nuestros documentos desde cualquier parte, usando una gran variedad de dispositivos electrónicos. Esto se conoce como cloud computing (computación en nube). El dispositivo (PC, PDA, celular, etc.) se vuelve un simple intermediario entre el usuario y el servicio alojado en una computadora remota, que muy probablemente funcione con software libre.

Por otro lado, para los que no poseen conectividad a Internet (o la posean de forma limitada) y necesiten darle a su PC un uso básico como el que sugiere el "experto" consultado en el artículo, el software libre ofrece un entorno más que adecuado, con el agregado extra de ser inmune a virus y mucho más resistente a otras amenazas de ese tipo.

Sobre el tema de las netbooks: El hardware es lo que define la preferencia, no el software. Tomemos a la Acer Aspire One como ejemplo, uno de los modelos más populares. Esta netbook está disponible en dos versiones, una con GNU/Linux y otra con Windows. El hardware de la versión con Windows tiene más memoria RAM, un disco duro "de verdad" de muchísima más capacidad y una batería de mayor durabilidad, todo por unos pocos dólares más. Creo que la mayoría de los usuarios de GNU/Linux harían lo mismo que yo hice: comprarían la versión con Windows y le instalarían GNU/Linux encima.
Es lamentable que un representante de la institución encargada de dirigir la educación de nuestro país intente, sin ningún fundamento sólido, desacreditar el software libre en vez de apoyarlo, ya que éste promueve la solidaridad, el trabajo comunitario y sobre todo el acceso irrestricto al conocimiento, valores que se deberían enseñar en la escuela, pero que frecuentemente son presentados como ideales vacíos, a pesar de contar en el software libre con un magnífico ejemplo de su aplicación real. Estos son los valores que deberían considerarse como el verdadero atractivo del software libre, no la simple conveniencia de su gratuidad, calidad y eficiencia.
Actualización: Como dicen, no hay mal que por bien no venga. En respuesta al infame artículo, nuestra maravillosa comunidad de software libre manifestó contundentemente su repudio en la web. Rescato algunos de los posts que me parecieron los más resaltantes:
A mí me pasó un par de veces, pero nada me preparó para leer un artículo en La Nación que por poco me causa una regresión a aquellos tiempos en los que el movimiento del software libre estaba en pañales y había que esforzarse mucho para convencerle a la gente de que Richard Stallman no estaba loco.
El artículo en cuestión se puede leer en http://www.lanacion.com.py/noticias-239473.htm y a pesar de tratarse de tres miserables párrafos, tuve el dilema de elegir qué refutar primero. Si hay algo que felicitar a los autores del artículo, es que hayan sido capaces de meter tanta incongruencia en tan poco espacio.

Un supuesto experto, nada más y nada menos que del Ministerio de Educación y Culto, afirma que el software libre cuenta con escaso soporte técnico y ninguna demanda en el mercado laboral.
"Como usuario genérico que usa Word, Excel, etc., no me inclinaría a un software libre, que para usarlo bien es preciso tener más conocimientos técnicos", agrega. Mis hijos de 9, 11 y 13 años, mi querida esposa y mi venerable madre no parecen estar de acuerdo con este señor. Todas las computadoras de casa tienen Ubuntu instalado, mientras que Mamá usa Mandriva en su PC de escritorio. Y somos "una familia muy normal", como los Addams.
Pero la joya de la nota de La Nación probablemente sea ésta: Nuestro experto "calcula que ni en 20 ó 30 años Linux va a estar suficientemente afianzado ni instalado en la sociedad para que ser usado [sic] como los sistemas comerciales". Curiosamente, hace 25 años decían que el movimiento del software libre era una verdadera quijotada, en el peor sentido de la palabra. ¡Vamos mejorando!
Volviendo al artículo en cuestión, debo aclarar que decidí empezar por ignorar la típica mala costumbre que tiene la gente sin conocimientos de llamarle "Linux" a todo el software libre en su conjunto. Recordemos que Linux es sólo el núcleo del sistema operativo GNU/Linux, y la inmensa mayoría del software libre es multiplataforma, por lo tanto puede funcionar perfectamente sobre Windows.
Dicho ésto, empiezo a cuestionar la validez del artículo de esta manera: Cualquier persona que haya usado Internet alguna vez en su vida, puede considerarse usuario de software libre, ya que el 90% de la infraestructura y los servicios de Internet están basados en software libre. De hecho, Internet se creó y se desarrolló basándose en estándares abiertos implementados con software libre, que luego fue descaradamente aprovechado por la industria del software privativo para incluirlo en sus productos comerciales cerrados. Por eso me suena a completamente falso eso de que "El software libre no tiene soportes que garanticen tener estabilidad en la plataforma del servicio web" [sic]. El propio MEC tiene su sitio web basado en Wordpress, el sistema de gestión de contenido más popular del mundo, disponible bajo licencia GNU GPL y por lo tanto 100% software libre. ¿Le preocupará al Ministerio la falta de soporte?

Pero eso no es nada. A medida que pasa el tiempo, el software que hace funcionar la PC del usuario se está volviendo irrelevante. Cada vez más gente hace uso de las aplicaciones de oficina disponibles en la web, por la practicidad que ofrece el hecho de poder acceder a nuestros documentos desde cualquier parte, usando una gran variedad de dispositivos electrónicos. Esto se conoce como cloud computing (computación en nube). El dispositivo (PC, PDA, celular, etc.) se vuelve un simple intermediario entre el usuario y el servicio alojado en una computadora remota, que muy probablemente funcione con software libre.

Por otro lado, para los que no poseen conectividad a Internet (o la posean de forma limitada) y necesiten darle a su PC un uso básico como el que sugiere el "experto" consultado en el artículo, el software libre ofrece un entorno más que adecuado, con el agregado extra de ser inmune a virus y mucho más resistente a otras amenazas de ese tipo.

Sobre el tema de las netbooks: El hardware es lo que define la preferencia, no el software. Tomemos a la Acer Aspire One como ejemplo, uno de los modelos más populares. Esta netbook está disponible en dos versiones, una con GNU/Linux y otra con Windows. El hardware de la versión con Windows tiene más memoria RAM, un disco duro "de verdad" de muchísima más capacidad y una batería de mayor durabilidad, todo por unos pocos dólares más. Creo que la mayoría de los usuarios de GNU/Linux harían lo mismo que yo hice: comprarían la versión con Windows y le instalarían GNU/Linux encima.
Es lamentable que un representante de la institución encargada de dirigir la educación de nuestro país intente, sin ningún fundamento sólido, desacreditar el software libre en vez de apoyarlo, ya que éste promueve la solidaridad, el trabajo comunitario y sobre todo el acceso irrestricto al conocimiento, valores que se deberían enseñar en la escuela, pero que frecuentemente son presentados como ideales vacíos, a pesar de contar en el software libre con un magnífico ejemplo de su aplicación real. Estos son los valores que deberían considerarse como el verdadero atractivo del software libre, no la simple conveniencia de su gratuidad, calidad y eficiencia.
Actualización: Como dicen, no hay mal que por bien no venga. En respuesta al infame artículo, nuestra maravillosa comunidad de software libre manifestó contundentemente su repudio en la web. Rescato algunos de los posts que me parecieron los más resaltantes:
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