domingo 28 de junio de 2009

La Historia de las Cosas

Acabo de ver "La Historia de las Cosas", una excelente animación de 20 minutos sobre el ciclo de vida de los bienes y servicios, mostrando los problemas de la economía actual por basarse en un sistema compuesto de las siguientes etapas: extracción, producción, distribución, consumo y deshecho.


Los problemas del sistema empiezan cuando agregamos a la gente, al gobierno y a las corporaciones. La economía de materiales actual es un sistema lineal, que no puede funcionar indefinidamente en un planeta finito como el nuestro.

La animación está protagonizada por Annie Leonard, graduada de la Universidad de Cornell en planificación urbana y regional. Annie trabajó en Greenpeace International, GAIA, Health Care Without Harm, Global Greengrants, y Essential Information desde 1988 a 2006, periodo durante el cual visitó fábricas y vertederos de 35 países, investigando sitios tóxicos y hablando con gente en comunidades impactadas, lo que le proveyó una experiencia directa y una masiva evidencia empírica sobre los temas cubiertos en este excelente cortometraje animado.

No pude evitar reflexionar acerca de la industria del software privativo, que en complicidad con algunos fabricantes de hardware, utiliza el mismo esquema para imponernos productos que en cuestión de meses estarán etiquetados como obsoletos.

El video, con subtítulos en español, se puede ver aquí.

martes 9 de junio de 2009

"Hay un dragón en mi garaje"

Como muchos de mi generación, me considero un discípulo virtual del genial astrónomo norteamericano Carl Sagan, que a principios de los ochenta deleitó al mundo con la revolucionaria serie de televisión Cosmos y su libro homónimo, mi preferido de toda la vida.

En su libro El mundo y sus demonios, publicado poco antes de su sentida desaparición en 1996, Sagan describe cómo es el espíritu escéptico que yo comparto. Lo considero un libro importante sobre el pensamiento crítico y el escepticismo, con claves y razonamientos inteligentes, sin caer en la demagogia.


Mi fragmento preferido es el siguiente:

"En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca."

Supongamos (sigo el método de terapia de grupo del psicólogo Richard Franklin) que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!

- Enséñemelo – me dice usted.

Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.

- ¿Dónde está el dragón? – me pregunta.

- Oh, está aquí – contesto yo moviendo la mano vagamente -. Me olvidé decir que es un dragón invisible.

Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.

- Buena idea – replico – , pero este dragón flota en el aire.

Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.

- Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.

Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.

- Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.

Y así sucesivamente. Yo contrarrestro cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluta a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no se puede aplicar ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.

Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo a ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de "no demostrado".

Imaginemos que las cosas hubiesen sido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura de spray revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que se pueda ser en cuanto a la existencia de dragones – por no hablar de seres invisibles – ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.

Ahora otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunos que está seguro que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes... pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva. Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos con lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizás todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos sobre dragones no eran solamente mitos...

Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas "pruebas", por muy importante que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes. Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos físicos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión.

Carl Sagan – "El mundo y sus demonios"
Capítulo 10: "Un dragón en el garaje"
Editorial Planeta, 1995

domingo 24 de mayo de 2009

Programador de Microsoft renuncia y se une al software libre

Este es, palabras más, palabras menos, el título de la noticia que recorre la web en estos últimos días. Pero como veremos más adelante, lo importante de esta noticia no es el hecho que menciona el título, ya que no se trata de un caso aislado. Muchos programadores de empresas de software privativo se estuvieron pasando a las filas del software libre desde hace años.

No, señores. No se trata simplemente de un disidente que se pasa al bando contrario. Se trata del testimonio invaluable de un programador de dos mundos, y de su impactante visión del futuro, plasmada en un libro de distribución gratuita: "After the Software Wars" (Después de las Guerras de Software).


Keith Curtis fue programador de Microsoft por espacio de 11 años, desde 1993 hasta 2004. En la actualidad, utiliza exclusivamente software libre, y es un activo promotor de la idea de que el software libre puede ayudar a allanar el camino para un siglo 21 donde haya un renacimiento en muchos campos, que van desde la inteligencia artificial (coches que se conducen a sí mismos) a los viajes espaciales, pasando por curas a enfermedades, mejor administración de recursos naturales y soluciones a problemas ambientales.

El hardware necesario para lograr todas estas cosas ya está disponible desde hace décadas. "La clave para acelerar el progreso tecnológico es el software libre", escribe. "La diferencia entre libre y no libre" (software privativo) "es similar a la brecha entre la ciencia y la alquimia. Antes de la ciencia, estaba la alquimia, donde la gente resguardaba sus ideas, porque quería acaparar el mercado de los mecanismos utilizados para convertir el plomo en oro."

Keith señala que hay un importante paralelo entre nuestros días y el final de la Edad Media, que se produjo cuando la sociedad comenzó a compartir libremente los avances en matemáticas y ciencias.

Ninguno de sus argumentos son nuevos. Lo intrigante es que vengan de una persona con sus antecedentes.


Keith empezó a trabajar en Microsoft en 1993 como pasante en el grupo de desarrollo de FoxPro. No era la tecnología ideal sobre la que soñaba trabajar (el lenguaje xBASE le parecía "extraño") pero era su puerta de entrada a la empresa, y la que lo llevó a otros proyectos relacionados con bases de datos, para después terminar trabajando en prácticamente todos los grupos de desarrollo de la compañía: Windows, Office, MSN, plataforma de dispositivos móviles e investigación.

Durante todo ese tiempo, Keith usó exclusivamente productos Microsoft. "Tenía todo el software que quería gratis, y pensaba que el software libre iba a estar siempre detrás del software privativo," recuerda. "Usando Windows, me sentía tan confortable como Neo en The Matrix, sin las balas y el cuero."

Pero un día cualquiera de 2004, simplemente sintió que debía renunciar. Ya no quería seguir trabajando como programador en la empresa de software más grande del mundo. No había ninguna razón importante, simplemente un montón de pequeñas razones. Había acabado de terminar el desarrollo de Microsoft SPOT Watch, un producto destinado al fracaso comercial desde el principio. Todos los conocimientos que había acumulado en esos años solamente le servían para manejarse en el mundo Microsoft. Ganaba suficiente dinero, pero no tenía tiempo para disfrutarlo. Su jefe estaba contento con él, pero aún así, Keith no estaba motivado. No quería seguir haciendo lo mismo que había estado haciendo por más de una década. Miraba a su alrededor, y todo lo que había por hacer era mantener programas anticuados y trabajar en proyectos sin futuro. En resumen, Keith renunció porque trabajar en Microsoft le aburría.

En ese entonces, la experiencia de Keith en software libre era cercana a nula. "Como muchos de mis compañeros en Microsoft," recuerda, "estaba vagamente al tanto del software libre cuando salí." Poco tiempo después, y por recomendación de un ex-compañero, decidió probar Fedora, una de las distribuciones GNU/Linux más populares en ese entonces (lo es hasta ahora) y de entrada quedó sorprendido por la facilidad de instalación. En menos tiempo de lo que esperaba, ya se encontraba navegando por la web. "No tenía idea de qué hacer después, pero el mero hecho de que todo haya funcionado, me dijo más acerca del potencial de Linux que cualquier cosa que haya leído antes." Y afirma: "No puedes, por accidente, construir un avión que realmente vuele."

Pero lo que más le impresionó a Keith fue el potencial de GNU/Linux. Tenía a su disposición toneladas de aplicaciones: Firefox, OpenOffice, GIMP, Audacity, MySQL, y muchas más por descubrir. La interfaz gráfica le pareció fácil, rápida, pulida y personalizable. En cuestión de segundos pudo instalar el servidor web Apache y así tener acceso al vasto mundo de PHP. "Instalar Wordpress me tomó 15 minutos la primera vez, pero sabía que una vez que me acostumbrase, podría hacerlo en sólo un minuto."

Keith resume su experiencia en una oración: "A mediados de 2005, ¡estaba enamorado de las computadoras otra vez!" Y sentencia: "Una computadora con Windows es una triste broma."

¿Y sus años en Microsoft?

"Me encantó trabajar ahí, aprendí muchas cosas, y disfruté del privilegio de trabajar junto a muchas mentes brillantes."

Pero...

"Como muchas cosas en la vida, fue divertido mientras duró."

Sobre su libro, que tardó tres años en escribir, dice: "Este libro ciertamente no pretende ser una amarga opinión acerca del futuro de Microsoft, aunque creo que están fritos."

En 2003, Linus Torvalds pronunciaba una frase memorable en el mismo tono: "En serio, no pretendo destruir a Microsoft. Eso sería sólo un efecto colateral completamente no intencional."

"After the Software Wars", una lectura fascinante, difícil de interrumpir, se puede descargar libremente de Lulu.com

El blog de Keith Curtis es keithcu.com

Para más referencias (en inglés):

New York Times:
A Microsoft Veteran Embraces Open Source

OS News:
Ex-Microsoft Employee: Free Software Will Kill Microsoft

CIO.com:
Ex-Microsoftie: Free Software Will Kill Redmond

Opensource Magazine:
Keith Curtis Authors a Case for Free Software that Could Change the World

sábado 2 de mayo de 2009

El mito de la conveniencia

¿Soñaste alguna vez que volvías a vivir alguna etapa especialmente dura de tu vida?

A mí me pasó un par de veces, pero nada me preparó para leer un artículo en La Nación que por poco me causa una regresión a aquellos tiempos en los que el movimiento del software libre estaba en pañales y había que esforzarse mucho para convencerle a la gente de que Richard Stallman no estaba loco.

El artículo en cuestión se puede leer en http://www.lanacion.com.py/noticias-239473.htm y a pesar de tratarse de tres miserables párrafos, tuve el dilema de elegir qué refutar primero. Si hay algo que felicitar a los autores del artículo, es que hayan sido capaces de meter tanta incongruencia en tan poco espacio.


Un supuesto experto, nada más y nada menos que del Ministerio de Educación y Culto, afirma que el software libre cuenta con escaso soporte técnico y ninguna demanda en el mercado laboral.

"Como usuario genérico que usa Word, Excel, etc., no me inclinaría a un software libre, que para usarlo bien es preciso tener más conocimientos técnicos", agrega. Mis hijos de 9, 11 y 13 años, mi querida esposa y mi venerable madre no parecen estar de acuerdo con este señor. Todas las computadoras de casa tienen Ubuntu instalado, mientras que Mamá usa Mandriva en su PC de escritorio. Y somos "una familia muy normal", como los Addams.

Pero la joya de la nota de La Nación probablemente sea ésta: Nuestro experto "calcula que ni en 20 ó 30 años Linux va a estar suficientemente afianzado ni instalado en la sociedad para que ser usado [sic] como los sistemas comerciales". Curiosamente, hace 25 años decían que el movimiento del software libre era una verdadera quijotada, en el peor sentido de la palabra. ¡Vamos mejorando!

Volviendo al artículo en cuestión, debo aclarar que decidí empezar por ignorar la típica mala costumbre que tiene la gente sin conocimientos de llamarle "Linux" a todo el software libre en su conjunto. Recordemos que Linux es sólo el núcleo del sistema operativo GNU/Linux, y la inmensa mayoría del software libre es multiplataforma, por lo tanto puede funcionar perfectamente sobre Windows.

Dicho ésto, empiezo a cuestionar la validez del artículo de esta manera: Cualquier persona que haya usado Internet alguna vez en su vida, puede considerarse usuario de software libre, ya que el 90% de la infraestructura y los servicios de Internet están basados en software libre. De hecho, Internet se creó y se desarrolló basándose en estándares abiertos implementados con software libre, que luego fue descaradamente aprovechado por la industria del software privativo para incluirlo en sus productos comerciales cerrados. Por eso me suena a completamente falso eso de que "El software libre no tiene soportes que garanticen tener estabilidad en la plataforma del servicio web" [sic]. El propio MEC tiene su sitio web basado en Wordpress, el sistema de gestión de contenido más popular del mundo, disponible bajo licencia GNU GPL y por lo tanto 100% software libre. ¿Le preocupará al Ministerio la falta de soporte?


Pero eso no es nada. A medida que pasa el tiempo, el software que hace funcionar la PC del usuario se está volviendo irrelevante. Cada vez más gente hace uso de las aplicaciones de oficina disponibles en la web, por la practicidad que ofrece el hecho de poder acceder a nuestros documentos desde cualquier parte, usando una gran variedad de dispositivos electrónicos. Esto se conoce como cloud computing (computación en nube). El dispositivo (PC, PDA, celular, etc.) se vuelve un simple intermediario entre el usuario y el servicio alojado en una computadora remota, que muy probablemente funcione con software libre.


Por otro lado, para los que no poseen conectividad a Internet (o la posean de forma limitada) y necesiten darle a su PC un uso básico como el que sugiere el "experto" consultado en el artículo, el software libre ofrece un entorno más que adecuado, con el agregado extra de ser inmune a virus y mucho más resistente a otras amenazas de ese tipo.


Sobre el tema de las netbooks: El hardware es lo que define la preferencia, no el software. Tomemos a la Acer Aspire One como ejemplo, uno de los modelos más populares. Esta netbook está disponible en dos versiones, una con GNU/Linux y otra con Windows. El hardware de la versión con Windows tiene más memoria RAM, un disco duro "de verdad" de muchísima más capacidad y una batería de mayor durabilidad, todo por unos pocos dólares más. Creo que la mayoría de los usuarios de GNU/Linux harían lo mismo que yo hice: comprarían la versión con Windows y le instalarían GNU/Linux encima.

Es lamentable que un representante de la institución encargada de dirigir la educación de nuestro país intente, sin ningún fundamento sólido, desacreditar el software libre en vez de apoyarlo, ya que éste promueve la solidaridad, el trabajo comunitario y sobre todo el acceso irrestricto al conocimiento, valores que se deberían enseñar en la escuela, pero que frecuentemente son presentados como ideales vacíos, a pesar de contar en el software libre con un magnífico ejemplo de su aplicación real. Estos son los valores que deberían considerarse como el verdadero atractivo del software libre, no la simple conveniencia de su gratuidad, calidad y eficiencia.

Actualización: Como dicen, no hay mal que por bien no venga. En respuesta al infame artículo, nuestra maravillosa comunidad de software libre manifestó contundentemente su repudio en la web. Rescato algunos de los posts que me parecieron los más resaltantes:

lunes 27 de abril de 2009

FLISOL 2009 en Asunción

Con el marco de un hermoso día soleado, este sábado 25 se realizó en el Centro de Convenciones del Banco Central del Paraguay la edición anual del Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre, evento internacional que desde el 2005 se realiza en simultáneo con las principales ciudades de la mayoría de los países de América Latina.

Fui uno de los coordinadores del evento con sede en Asunción, junto con los demás "sospechosos de siempre": Rubén Báez, Iván Prieto, Alberto Villalba, José Cabrera, Klemens Hackel, Marco Rodriguez y otros amigos de COSOLPY, infaltables en actividades de este tipo.

La estrella del evento fue, como era de esperar, el área dedicada a las instalaciones, concentrando el interés de la mayoría de los asistentes que tuvieron la oportunidad de aclarar sus dudas consultando directamente a expertos voluntarios.

A diferencia de años anteriores, las charlas y talleres de este año estuvieron dirigidas a un público más maduro en el tema del software libre, y se desarrollaron en forma simultánea en el Salón de Convenciones y en la Sala de Capacitación, respectivamente.

En el Salón de Convenciones tuvimos la oportunidad de escuchar las ponencias de Gladys Canese, Presidenta de la Mesa Multisectorial de Software Libre, Italo Casaccia, Jefe de Tecnología de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas, Alberto Villalba, Coordinador del Equipo de Investigación TELARCO (Tecnologías Libres y Abiertas para Redes del Conocimiento) de la Universidad Tecnológica Intercontinental, Gabriel Schimpf, del Instituto de Previsión Social, Roger Armoa, del Banco Central del Paraguay, y Guillermo Sequera, eminente antropólogo que dio el broche de oro al evento.

Los talleres, que fueron muy esperados y elogiados por los asistentes, estuvieron a cargo de Javier Torres, Andrés do Rego y Diego Viola, y se realizaron en la Sala de Capacitación del Departamento de Recursos Humanos del BCP, un lugar más apropiado pero bastante distanciado del resto de las actividades, lo que ocasionó algunas molestias a los presentes que prometemos atender en eventos futuros.

Quiero hacer público mi agradecimiento al Prof. Msc. Abel Bernal, Decano de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción, al Lic. Jorge Raúl Cabañas, Director del Centro Nacional de Computación, al Lic. Daniel Ferreira de la Universidad Tecnológica Intercontinental, a las autoridades del Banco Central del Paraguay y en especial a mis compañeros José Rojas Dávalos, Marta de Pankow y José Giménez, que con su apoyo y esfuerzo hicieron posible esta jornada inolvidable.

No puedo dejar de mencionar al Cuerpo de Bomberos Voluntarios Segunda Compañía Santísima Trinidad, que se hizo presente con el servicio de ambulancia para salvaguardar la seguridad de todos los asistentes. Mientras nosotros ofrecemos ocasionalmente nuestro tiempo y esfuerzo para el desarrollo de este tipo de eventos, nuestros valientes bomberos voluntarios ofrecen diariamente su propia integridad física para proteger la del semejante. Vaya mi agradecimiento a ellos en las personas de Luís Alberto Rojas y Rodrigo Fernández.

A falta de tiempo para redactar una reseña más adecuada, me permito redirigir la atención de los visitantes de este blog a la impecable nota que Samuel Giubi preparó al respecto.

sábado 31 de enero de 2009

En Windows 7 sigue la patética "win-seguridad"

Cuando salió Vista, lo único que consideré como un avance (para los
usuarios de Windows) fue el UAC, o User Account Control, odiado por la
generalidad de los Güindouseros pero apreciado por cualquier
administrador de redes medianamente racional.

Ahora resulta ser que el próximo Windows 7 incorporará la "ventaja" de
tener un UAC menos "molesto", incluso es más fácil que nunca
deshabilitar completamente el UAC. ¡Tanto así, que hasta es posible
hacerlo con un script! Y es ahí donde empieza el nudo de esta historia
de terror:

Engineering Windows 7 - UAC Quick Update:
http://blogs.msdn.com/e7/archive/2009/01/15/user-account-control-uac-quick-update.aspx

Sacrificando seguridad por usabilidad en Windows 7:
http://www.istartedsomething.com/20090130/uac-security-flaw-windows-7-beta-proof/

Según Microsoft, ésto no es una falla, sino una característica del diseño:
http://www.istartedsomething.com/20090131/microsoft-dismisses-windows-7-uac-security-flaw-insists-by-design/

Microsoft afirma que "escuchó a sus usuarios" (¿acaso no lo hizo cuando desarrolló Vista?) y que las "mejoras" en el UAC se centran en la comodidad del usuario. El problema es que al usuario no le interesa en lo más mínimo la seguridad hasta que su equipo haya sido comprometido.

Así que, de una cosa podemos estar seguros: la versión 7 de Windows seguirá ofreciendo un ambiente amigable para hermosos exponentes de la fauna del software tales como el Conficker.

"Aquellos que no entienden Unix están condenados a reinventarlo, pobremente" - Henry Spencer.

martes 11 de noviembre de 2008

Copyleft: Idealismo pragmático

El copyleft es un magnífico ejemplo de idealismo en acción. Es usar el sistema para corregir las fallas en el mismo sistema. Es combatir al fuego con el fuego mismo. Lo que empezó de la mano de Richard Stallman como una manera ética de tratar al software, se está extendiendo con igual fuerza al arte, a la cultura y en general a toda área del conocimiento humano.

Pero, ¿por qué es tan importante insistir con el tema de la libertad al hablar de software libre? Algunos tildan esta conducta de "filosófica" e "idealista", como si la filosofía y los ideales carecieran de importancia y fueran una pérdida de tiempo.

Cortesía de Wikipedia: "La filosofía es, en términos generales, una reflexión metódica que expresa la articulación del conocimiento, las posibilidades y límites de la existencia y modos de ser."

¿Suena ésto como algo que carezca de importancia y que sea una pérdida de tiempo?

Y para definir lo que es idealismo, nadie mejor que Richard Stallman desde el inicio mismo de uno de sus excelentes artículos: "Toda decisión hecha por una persona proviene de los valores y metas de la persona. La gente puede tener muchas metas y valores; fama, ganancias, amor, sobrevivencia, diversión y libertad, son sólo algunas de las metas que una buena persona puede tener. Cuando la meta es ayudar a los demás tanto como a uno mismo, lo llamamos idealismo."

Y agrega: "Mi trabajo en el software libre está motivado por una meta idealista: difundir la libertad y la cooperación. Quiero alentar la difusión del software libre, reemplazando el software privativo que prohibe la cooperación, y así mejorar nuestra sociedad."

Algunos se dejan seducir por el pragmatismo de Linus Torvalds. Sin dejar de reconocer sus méritos técnicos, yo prefiero admirar y valorar el idealismo pragmático de Richard Stallman.

Recomiendo la lectura del artículo completo en http://www.gnu.org/philosophy/pragmatic.es.html